Dejar de fumar y el aumento de peso

Dejar de fumar y el aumento de peso

Dejar de fumar y engordarEl aumento de peso en sí mismo no es un síntoma propiamente dicho sino que es una consecuencia de otros síntomas que intentaremos analizar hoy. No obstante es un tema de capital importancia, especialmente entre las mujeres, siendo citado con frecuencia como un argumento más para seguir fumando.

La importancia de este asunto se refleja ya desde el momento en que iniciamos este blog, en el primer artículo “Deja de fumar con talento” y en la página de Productos, se menciona como uno de los objetivos que hay que considerar a la hora de plantearse dejar de fumar.

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¿Se engorda al dejar de fumar?

De acuerdo con diferentes estudios, dejar de fumar lleva aparejado un incremento de peso que alcanza, en promedio, entre tres y cinco kilos, aunque no todo el mundo que deja de fumar engorda, ya que hay del orden de un 20 % de exfumadores que mantienen su peso.

En base a diferentes estudios, el incremento de peso, en los casos en los que se produce, se da principalmente en los tres primeros meses de abstinencia.

A este respecto hay que tener en cuenta otro dato muy significativo e importante y es que el peso medio de los fumadores es del orden de 4 o 5 kilos menor que el de los no fumadores.

Si analizamos estos dos datos conjuntamente encontramos que al dejar de fumar alcanzamos el peso que nos correspondería si no hubiésemos fumado nunca, de modo que no es que dejar de fumar engorde, sino que fumar adelgaza.

También hay que tener en cuenta que fumar no siempre adelgaza, ya que los fumadores que consumen más de 25 cigarrillos diarios producen menos insulina y, en consecuencia, acumulan grasas.

¿Por qué adelgaza fumar?

Hay varios artículos científicos que hablan sobre como actúa la nicotina en el organismo para mantener el peso de los fumadores por debajo de lo que tendrían si no fumasen. Se da por comprobado que incide en ciertas regiones del hipotálamo que controlan en apetito y también se ha comprobado que afecta al metabolismo de las grasas. Así, la nicotina disminuye el apetito a la vez que hace consumir más grasas, si bien este efecto no es demasiado importante, ya que se estima en menos de 100 calorías diarias.

También parece ser que algunas sustancias contenidas en el humo del tabaco dificultan la absorción de algunos nutrientes.

A esto aún habría que añadir que el fumar atrofia las papilas gustativas y el sentido del olfato. Esto hace que los fumadores encuentren menos placer en la comida que después de dejar de fumar, ya que al dejar de fumar se recuperan estos sentidos. De este modo se sentirán menos inclinados a la ingesta de alimentos.

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Dejar de fumar y el apetito

Si analizamos detenidamente la cuestión que hoy nos ocupa podremos encontrar  un hecho interesante. En general, atendiendo a los efectos de las diferentes sustancias del tabaco, la ganancia de peso al dejar de fumar debería ser lenta y progresiva; tendría que costar muchos meses, o incluso años, alcanzar el peso correspondiente al estado de no fumador. Sin embargo la ganancia de peso se concentra en los primeros meses. Es más, si huimos de datos estadísticos y nos fijamos en algunos ejemplos concretos, existen muchos casos en los que se producen ganancias de peso importantes, de cinco o más kilos, en tan solo tres o cuatro semanas. En estos casos es frecuente que, transcurrido ese periodo inicial de un mes, se detenga o ralentice de forma muy importante el incremento de peso.

La explicación de este fenómeno hay que buscarla en otra parte y es que al dejar de fumar tendemos a confundir las ganas de fumar con el hambre.

Lo cierto es que estas son sensaciones muy parecidas, de modo que es fácil confundirlas. La consecuencia es que, mientras estamos acabando con la adicción física a la nicotina, cada vez que nos entran las ganas de fumar pensamos que tenemos hambre y nos dedicamos a comer. Como la comida no acaba con las ganas de fumar seguimos comiendo y comiendo de forma descontrolada hasta hartarnos.

En consecuencia, día tras día, durante el periodo de tres o cuatro semanas que dura el mono, estamos introduciendo en el cuerpo una cantidad anómalamente alta de nutrientes que acaban convirtiéndose en esos kilos de más.

Dejar de fumar o mantener el tipo

Este espinoso asunto de dejar de fumar y engordar viene siendo un argumento utilizado por muchas personas para aferrarse a su adicción y no intentar dejar de fumar. Si este es tu caso tienes que saber que los beneficios obtenidos por dejar de fumar superan con mucho los perjuicios que te puedan ocasionar unos kilos más.

Aunque el tabaco pueda contribuir a no engordar, sus riesgos son muchísimo más elevados que los asociados con el sobrepeso. Tan solo para equiparar los riesgos de sufrir un infarto o enfermedades cardiovasculares que produce el hecho de ser fumador, sería necesario engordar decenas de kilos. Ni que decir tiene que los riesgos asociados con el cáncer u otras muchas enfermedades, nunca podrán ser compensados por incrementos de peso.

Qué decir si tienes colesterol. Si tienes el colesterol alto y eres fumador estás, literalmente, jugándote la vida. Plantéate seriamente dejar de fumar y hazlo engordando lo menos posible.

Si el aumento de peso puede resultarte realmente problemático desde el punto de vista de tu salud, puede ser buena idea que consultes con un nutricionista.

Los riesgos del tabaco son tan grandes que nunca deberías plantearte la alternativa de dejar de fumar o mantener tu tipo. Una persona que deja de fumar a los cuarenta años incrementa su esperanza de vida en nueve años más, tú verás si puedes vivir nueve años con dos o tres kilos más o prefieres morir prematuramente con tu peso actual.

Por lo tanto la cuestión no es “dejar de fumar O mantener el tipo”, sino que la cuestión es “dejar de fumar Y mantener el tipo” (dentro de lo razonable). Hay que tener en cuenta que dejar de fumar es siempre la mejor decisión posible, aún en el caso de que te preocupe mucho tu figura.

Dejar de fumar y controlar el aumento de peso

Como primera medida hay que tener en cuenta que proponerse varias tareas de forma simultánea es garantía casi segura de fracaso en todas ellas. Quiere esto decir que tienes que concentrarte en dejar de fumar, no en mantener o perder peso. Una vez que hayas dejado de fumar tendrás más confianza en ti mismo y más energías para perder unos kilos.

No obstante, aún centrándote en dejar de fumar, podrás evitar engordar en exceso, e incluso mantener tu peso actual, con estos sencillos consejos.

  1. Tienes que ser consciente de que es nicotina lo que pide tu cuerpo, no comida, y que no acabarás con esa sensación por mucho que comas. Aprende a diferenciar cuando tienes ganas de fumar y cuando hambre o sed. La comida no acaba con las ganas de fumar.
  2. Si no encuentras la diferencia, limítate a comer en los momentos y en las cantidades habituales. El resto del tiempo bebe agua o refrescos bajos en calorías, mastica chicle sin azúcar (y sin nicotina) o come algo de fruta para distraer esa sensación.
  3. En días anteriores hemos citado los beneficios de hacer alguna actividad física para controlar la ira la ansiedad y la depresión. Como sabrás, el ejercicio sirve también para quemar calorías, de modo que esta es una buena estrategia para dejar de fumar en general.
  4. Si te preocupa mucho tu imagen, piensa que la imagen no es solamente la figura, también cuenta el olor del aliento, el del pelo y la ropa, el color de los dientes, las arrugas, etc. Seguro que, aún ganando algunos kilos, tu imagen mejorará al dejar de fumar.
  5. No te preocupes si engordas un poco, piensa que tendrías que engordar decenas de kilos para tener los mismos riesgos de afecciones cardiacas que los que te genera el tabaco y que dentro de poco podrás dedicarte de lleno a perder peso.
  6. Se han realizado estudios que demuestran que el bupropión puede contrarrestar o retrasar el aumento de peso mientras se toma para dejar de fumar. Acuda a la consulta de su médico y comente su caso con él para ver si puede resultar indicado.
  7. También hay estudios que indican la utilidad para controlar el peso de los productos de remplazo de nicotina, especialmente el chicle con nicotina y las pastillas de nicotina, pero tendrás que valorar detenidamente si te merece la pena utilizarlos. Antes de nada te recomiendo que leas el post ¿Nicotina para dejar de fumar?

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Gracias por visitarnos y feliz Navidad.

Luis Ángel Marqués.

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2 respuestas a Dejar de fumar y el aumento de peso

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