Dejar de fumar y superar el estrés

Dejar de fumar y superar el estrés

Dejar de fumar y superar el estrésUna gran parte de los fumadores señalan el estrés como uno de los principales motivos por los que fuma. En efecto, para un adicto a la nicotina, fumar reduce una pequeña parte del estrés que padece, la parte del estrés producida por el mono. Veamos esto con un poco de detenimiento porque es un factor que incide de forma muy poderosa en la creación de la adicción psicológica por el tabaco en una gran parte de los fumadores.

Tienes que saber que el auténtico problema a la hora de dejar de fumar no es superar el mono o adicción física, sino que el problema real es la adicción psicológica. La adicción física es relativamente benigna y tan solo dura tres o cuatro semanas, por el contrario, la psicológica puede llegar a durar toda la vida y hacerte volver a fumar en cualquier momento, incluso muchos años después de haber dejado el tabaco.

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El estrés en el fumador

Lo cierto es que el nivel de estrés entre los fumadores, debido a que la nicotina es un poderoso excitante, es muy superior al de los no fumadores. Puedes comprobarlo de forma muy sencilla; después de un tiempo sin fumar mides las pulsaciones de tu corazón, fumas un par de cigarrillos seguidos y vuelves a medir tu ritmo cardiaco. Observarás que se produce un incremento muy significativo en el número de latidos de tu corazón por unidad de tiempo.

Entonces, si el tabaco nos excita, ¿de dónde procede la idea de que fumar reduce el estrés?. La respuesta es muy sencilla, del mono. El nivel de nicotina en tu cuerpo desciende rápidamente en cuanto dejas de fumar, cuando hace un tiempo que no has fumado, el nivel de nicotina ha bajado tanto que empiezas a sentir, consciente o inconscientemente, los síntomas de la falta de nicotina, el síndrome de abstinencia, el mono. Entonces tus neuronas empiezan a dar mensajes de alerta reclamando una nueva dosis y una de las muchas cosas que hacen para que les hagas caso es estresarte para que te pongas en movimiento y empieces a fumar lo antes posible.

De este modo, a pesar de que el fumador vive permanente más estresado que el no fumador, cuando hace un rato que no fuma siente más estrés aún. Como una parte de este estrés lo produce su propio cerebro a consecuencia de la escasez de nicotina, al fumar e incrementar la concentración de nicotina en el cerebro, las neuronas, que ya tienen lo que querían, dejan de quejarse y de producir ese incremento adicional del estrés. Lo cierto es que ahora el fumador sigue estando más estresado que un no fumador, pero su nivel de estrés ha disminuido con relación al que sentía justo antes de fumar.

Como puedes imaginar, va a ser muy difícil convencerle de que el tabaco hace que esté más estresado que un no fumador, acaba de comprobar por sí mismo como descendía su estrés al fumar un cigarrillo. Por el contrario su mente no tiene la capacidad de comparar su estado de estrés después de fumar ese cigarrillo con el que sentía antes de convertirse en fumador, cuando aún no había fumado nunca. Así va a resultar imposible convencerle de que fumar le hace estar más estresado que si nunca hubiese empezado a fumar.

Evolución del estrés al dejar de fumar

Al dejar de fumar, los niveles de nicotina en el organismo descienden de forma rápida haciendo que se desencadenen todos los síntomas de la retirada de la nicotina, el mono. Mientras somos fumadores, al sentir estos síntomas les ponemos freno fumando nuevamente, pero al dejar de fumar ya  no podemos utilizar este “remedio”.

La dependencia física de la nicotina y el mono se producen porque al convertirnos en fumadores nuestras neuronas desarrollan receptores específicos para esta sustancia. Cuando estos receptores no tienen suficiente nicotina hacen que se disparen mecanismos que nos mueven a conseguir más nicotina, son los síntomas del síndrome de abstinencia. Si no cedemos a las presiones y no nos administramos más nicotina, estos receptores empiezan a destruirse a gran velocidad y en tan solo tres o cuatro semanas nuestras neuronas están prácticamente como si nunca hubiésemos fumado. En ese momento se acaba la adicción física, el mono y todos los síntomas del síndrome de abstinencia.

Sabiendo esto es fácil comprender la evolución del estrés, y de la mayor parte de los síntomas de la abstinencia, después de dejar de fumar. Durante los primeros días, especialmente en el primero y en el segundo, se produce la destrucción de la nicotina que queda en el cuerpo. Durante estos primeros días después de dejar de fumar, normalmente entre el segundo y el cuarto día, se alcanza el máximo del nivel de estrés; las neuronas tienen cada vez menos nicotina y sus protestas llegan al máximo.

En esta situación, no pudiendo administrarte nicotina para acallar las voces de las adictas neuronas, eres más consciente que nunca de tu estado de estrés.

Pero por fortuna la cosa ya no pasa de ahí, a partir de ese máximo que alcanzas entre el segundo y el cuarto día después de dejar de fumar, al no recibir más nicotina las neuronas, empiezan a destruirse rápidamente los receptores nicotínicos y comienza a disminuir el nivel de estrés. Día a día, quizás sin ser muy consciente de ello, tu  nivel de estrés empezará a bajar progresivamente y pronto se situará por debajo de tu nivel normal de estrés de fumador. Al cabo de tres o cuatro semanas ya ha desaparecido totalmente el estrés del mono y el estrés del fumador ha alcanzado el nivel de estrés de un no fumador cualquiera, ya has alcanzado tu nivel de estrés de no fumador.

Obviamente todo esto queda enmascarado por el estrés normal que producen a cualquier persona las preocupaciones diarias, las responsabilidades y los inconvenientes normales de la vida.

Dejar de fumar y superar el estrés

Desde que iniciamos esta serie de posts dedicados a los síntomas de abstinencia que se pueden sentir al dejar de fumar, hemos repetido en varias ocasiones una serie de generalidades que son válidas para todos o casi todos los síntomas del mono. Podemos parecer un poco pesados pero lo cierto es que esta es “la madre del cordero” en el asunto de dejar de fumar, de modo que ahí van de nuevo.

Es muy importante saber qué síntomas puedes sentir y cómo evolucionan a lo largo del tiempo, si sabes qué es lo que te puede ocurrir no te pillará por sorpresa y estarás preparado para superarlo. En referencia con el estrés a la hora de dejar de fumar, repasa este artículo.

Recuerda que son síntomas pasajeros que en apenas tres o cuatro semanas habrán desaparecido. Después de ese tiempo estarás mucho mejor que fumando. Entre tanto, a media que pasa el tiempo después de dejar de fumar, tu habilidad para superar el estrés mejorará.

Durante este tiempo conviértete en observador de ti mismo y de tus síntomas. Cuanto menos te impliques en el estrés que sientes más fácil será superarlo. Aprende como hacerlo descargando GRATIS este manual.

Veamos ahora algunas estrategias más concretas para dejar de fumar y superar el estrés.

  1. Indaga sobre aquello que te produce más estrés, el trabajo, el dinero, los hijos, el tráfico. Identifica cuales son los signos que te permiten identificarlo, dolor de cabeza, tensión muscular, nerviosismo, agarrotamiento, insomnio. Una vez determinadas con certeza las situaciones que te producen estrés, piensa en nuevas formas de superarlas.
  2. Reserva uno o dos periodos diarios para descansar y permanecer en soledad. Busca una hora en la que te resulte fácil apartarte de otras personas y de su ambiente cotidiano.
  3. Prueba distintas técnicas de relajación, yoga, relajación progresiva, y practica aquella que mejor se adapte a ti.
  4. Antes de dejar de fumar traza y ensaya un plan de relajación que incluya ejercicios diarios sistemáticos y ejercicios para momentos de crisis de estrés. Pon el plan en funcionamiento antes de dejar de fumar y, si es necesario, modifícalo. El plan puede ser simplemente hacer ejercicios de respiración un par de veces al día y hacer esos mismos ejercicios en momentos de subida de estrés, dar paseos o hacer algo de ejercicio o concentrarte en alguna actividad manual o mental que reclame toda tu atención.
  5. Lee algún libro sobre cómo controlar el estrés.

Gracias por visitarnos. Te deseamos un año nuevo libre de nicotina.

Luis Ángel Marqués.

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